A lo largo de toda su trayectoria, el Jardín de Infantes se ha caracterizado por algunas prácticas como la ronda de intercambio. Identificamos este momento como un espacio particular para fomentar el diálogo entre los niños y niñas, brindando oportunidades para hablar y escuchar acerca de lo que les interesa o les preocupa, enseñando a respetar turnos para hacer uso de la palabra y a valorar las opiniones de los demás. Esta práctica tradicional, que en algunas ocasiones puede transformarse en una práctica rutinaria sin sentido para los niños y niñas, es tomada y resignificada en la experiencia filosófica con las infancias, haciendo de esa ronda el espacio propicio para crear una auténtica comunidad dialógica que favorezca la constitución de sujetos pensantes dueños de su palabra.
